Con el otoño ya instalado en La Rioja Baja y la Ribera de Navarra, empiezan las mañanas frescas y llega el momento de volver a encender la calefacción. Antes de hacerlo, hay una tarea sencilla que marca una gran diferencia en el confort de tu casa y en tu factura: purgar los radiadores.
En Saneamientos Escalona llevamos más de 40 años instalando sistemas de calefacción, y cada temporada vemos el mismo caso: radiadores que calientan a medias, ruidos en las tuberías y calderas que trabajan más de la cuenta. En la mayoría de ocasiones, el culpable es el aire acumulado en el circuito. Te contamos cómo solucionarlo paso a paso.
¿Qué significa purgar un radiador?
Durante los meses en los que la calefacción está apagada, se forman pequeñas bolsas de aire dentro del circuito. Ese aire sube a la parte alta de los radiadores y ocupa el espacio que debería llenar el agua caliente, de modo que el radiador solo calienta en parte.
Purgar consiste en liberar ese aire a través de la válvula purgadora, una pequeña llave situada en uno de los laterales superiores del radiador. Es una operación rápida que cualquier persona puede hacer en casa con un mínimo de cuidado.
Por qué conviene hacerlo antes del invierno
- Más calor con el mismo consumo. Un radiador sin aire se llena por completo de agua caliente y reparte el calor de forma uniforme.
- Ahorro en la factura. Si los radiadores no rinden, la caldera tiene que funcionar más tiempo para alcanzar la temperatura deseada.
- Adiós a los ruidos. Los gorgoteos y el sonido de agua corriendo en los radiadores suelen deberse al aire del circuito.
- Una instalación más duradera. Reducir el aire en el circuito ayuda a que caldera, bomba y radiadores trabajen con menos esfuerzo.
- Detectar problemas a tiempo. Revisar los radiadores al inicio de la temporada permite descubrir goteos, válvulas atascadas o pérdidas de presión antes de los días de más frío.
Señales de que tus radiadores tienen aire
- El radiador está caliente por abajo, pero frío en la parte de arriba.
- Escuchas burbujeos, gorgoteos o ruido de agua al encender la calefacción.
- Tarda mucho en calentar o hay habitaciones notablemente más frías que otras.
- Algún radiador no llega a calentarse aunque la caldera esté funcionando.
Qué necesitas para purgar los radiadores
- Una llave de purga (se vende en ferreterías y almacenes de fontanería). Algunos modelos se abren con un destornillador plano.
- Un trapo o una toalla vieja para proteger el suelo y la pared.
- Un vaso o un recipiente pequeño para recoger el agua.
Cómo purgar los radiadores paso a paso
- Pon la calefacción en marcha un rato y después apágala. Si llevaba meses parada, encenderla unos minutos ayuda a que el agua circule y el aire se desplace hacia los radiadores. Después, apágala y espera a que se enfríen: así evitas quemaduras y el aire se acumula en la parte alta.
- Localiza la válvula purgadora. Suele estar en la parte superior del radiador, en el extremo contrario a la llave de paso.
- Protege la zona. Coloca el trapo debajo de la válvula y sujeta el recipiente justo bajo la salida.
- Abre la válvula despacio. Gira la llave en sentido contrario a las agujas del reloj, aproximadamente un cuarto de vuelta. Oirás un silbido: es el aire saliendo. No es necesario abrirla más.
- Ciérrala cuando salga agua. En cuanto deje de salir aire y empiece a salir un chorro de agua continuo y sin burbujas, cierra la válvula. Ajústala bien, pero sin forzarla.
- Repite en todos los radiadores. Purga también los que parecen funcionar bien. Si tu vivienda tiene varias plantas, empieza por la planta baja y termina por la más alta, ya que el aire tiende a subir.
- Revisa la presión de la caldera. Al sacar el aire, la presión del circuito baja. Mira el manómetro de la caldera y, si está por debajo de lo indicado, rellena con la llave de llenado hasta la presión que marca el fabricante (en la mayoría de calderas domésticas, entre 1 y 1,5 bar).
- Enciende y comprueba. Vuelve a poner la calefacción en marcha y verifica que todos los radiadores calientan de forma uniforme, de arriba abajo.
Errores habituales que conviene evitar
- Desenroscar la válvula por completo. Basta con un cuarto de vuelta; si la sacas del todo, puede salir mucha agua de golpe.
- Purgar con los radiadores calientes. El agua puede salir a alta temperatura y provocar quemaduras.
- Olvidarse de la presión. Si la presión queda baja, la caldera puede bloquearse o funcionar de forma deficiente.
- Purgar solo el radiador que da problemas. El aire se reparte por todo el circuito, así que conviene revisarlos todos.
¿Cada cuánto hay que purgar los radiadores?
Lo recomendable es hacerlo al menos una vez al año, al comienzo de la temporada de calefacción, y siempre que notes alguna de las señales anteriores. Algunos radiadores cuentan con purgadores automáticos, que reducen la necesidad de hacerlo a mano, aunque también conviene revisarlos de vez en cuando.
Si tienes que purgar con mucha frecuencia o la caldera pierde presión a menudo, no lo dejes pasar: puede indicar una pequeña fuga o un problema en el circuito que conviene que revise un profesional.
¿Y si tengo suelo radiante?
El suelo radiante, ya funcione con caldera o con aerotermia, también puede acumular aire. En este caso la purga se realiza desde el colector y requiere más conocimiento de la instalación, por lo que te recomendamos que la haga un técnico durante la puesta a punto anual.
Cuándo es mejor llamar a un profesional
- La válvula purgadora está atascada, dañada o gotea.
- El radiador sigue frío después de purgarlo.
- La caldera pierde presión de forma constante.
- Ves humedad o goteo en las llaves, válvulas o uniones de los radiadores.
En estos casos puede haber suciedad acumulada en el circuito, una llave mal regulada o una fuga. Además, es un buen momento para aprovechar y revisar la caldera antes de los meses de más uso.