Después de varias semanas de calor, es posible que notes que tu aire acondicionado ya no funciona como al principio del verano.
Tarda más en enfriar, tienes que bajar más la temperatura del termostato, algunas habitaciones están más frescas que otras o simplemente notas que el equipo trabaja durante más tiempo para conseguir el mismo resultado.
No siempre significa que el aire acondicionado tenga una avería importante. El uso intensivo, la suciedad acumulada o la falta de mantenimiento pueden afectar a su rendimiento.
Estas son algunas de las causas más habituales.
1. Los filtros están sucios
Es una de las causas más sencillas y, al mismo tiempo, una de las más frecuentes.
Los filtros de la unidad interior acumulan polvo, partículas y otras impurezas. Cuando están demasiado sucios, dificultan la circulación del aire y obligan al equipo a trabajar más para conseguir enfriar la estancia.
Unos filtros limpios permiten una circulación de aire adecuada y contribuyen a que el sistema funcione correctamente.
Si hace semanas que no los revisas, este es un buen momento para hacerlo.
2. La unidad exterior está sucia
La unidad exterior también necesita atención.
Al estar expuesta al exterior, puede acumular polvo, hojas, suciedad y otros elementos que dificultan la correcta circulación del aire.
Si la batería de intercambio de la unidad exterior está sucia, el equipo puede tener más dificultades para disipar el calor y su rendimiento puede verse afectado.
La limpieza de estas partes debe realizarse de forma adecuada y, cuando sea necesario, por personal especializado para evitar daños en el equipo.
3. El aire acondicionado lleva semanas trabajando al máximo
Durante una ola de calor, el equipo puede funcionar durante muchas horas al día.
Cuanto mayor sea la diferencia entre la temperatura exterior y la que queremos conseguir dentro de casa, mayor será el esfuerzo del sistema.
Si además la vivienda tiene un aislamiento deficiente, recibe muchas horas de sol directo o existen puertas y ventanas abiertas con frecuencia, el equipo tendrá que trabajar todavía más para mantener la temperatura.
Por eso, a final de verano es normal que un equipo que ha soportado un uso muy intenso muestre determinados síntomas de desgaste o necesite una revisión.
4. Puede existir una falta de refrigerante
Si el aire acondicionado enfría menos que antes, tarda mucho en conseguir la temperatura deseada o funciona durante largos periodos sin conseguir buenos resultados, puede existir un problema en el circuito frigorífico.
Una posible causa es una fuga de refrigerante.
El refrigerante no debería «gastarse» simplemente por utilizar el aire acondicionado. Si existe una cantidad insuficiente, es importante localizar el origen del problema antes de realizar una recarga.
Por eso, si sospechas que el equipo tiene poco refrigerante, lo recomendable es solicitar una revisión profesional.
5. El flujo de aire no es el adecuado
A veces el problema no está directamente en la capacidad de enfriamiento, sino en cómo se distribuye el aire.
Obstrucciones, filtros sucios, problemas en los ventiladores o determinadas características de la instalación pueden hacer que el aire frío no llegue correctamente a toda la estancia.
Si notas que una zona de la vivienda está mucho más caliente que otra, conviene revisar qué está ocurriendo en lugar de limitarse a bajar todavía más la temperatura.
6. El termostato puede estar dando una lectura incorrecta
El termostato es fundamental para controlar el funcionamiento del sistema.
Si la temperatura que detecta no es correcta, el aire acondicionado puede detenerse antes de tiempo o funcionar durante más tiempo del necesario.
También es importante colocar los termostatos y sensores lejos de fuentes de calor, radiación solar directa u otras circunstancias que puedan alterar su lectura.
7. El mantenimiento se ha ido dejando para después
El aire acondicionado suele recibir mucha atención cuando llega el calor y bastante menos cuando termina.
Sin embargo, el mantenimiento periódico es precisamente lo que ayuda a detectar problemas antes de que se conviertan en averías.
Una revisión permite comprobar el estado general del equipo, limpiar los elementos que lo necesiten y detectar posibles anomalías en su funcionamiento.
Además, no todos los problemas se pueden identificar simplemente mirando si el aparato «echa aire frío».
¿Cómo saber si tu aire acondicionado necesita una revisión?
Presta atención a estos síntomas:
- Enfría menos que al principio del verano.
- Tarda mucho más en alcanzar la temperatura seleccionada.
- El equipo funciona prácticamente de forma continua.
- El consumo eléctrico ha aumentado de forma llamativa.
- Aparecen ruidos que antes no existían.
- El aire que sale no parece suficientemente frío.
- Hay malos olores al ponerlo en funcionamiento.
- Aparece agua o humedad alrededor de la unidad interior.
- Algunas habitaciones enfrían correctamente y otras no.
Si aparece alguno de estos problemas, no siempre es buena idea seguir utilizando el equipo como si nada ocurriera. Una revisión puede ayudar a determinar si se trata de una cuestión de mantenimiento, un problema de instalación o una avería.
No esperes al próximo verano
El final del verano puede ser un buen momento para revisar el estado del aire acondicionado.
Después de meses de funcionamiento intenso, detectar ahora un problema permite solucionarlo con más tranquilidad y dejar el equipo preparado para la siguiente temporada.
Además, un sistema correctamente mantenido puede trabajar de forma más eficiente y ofrecer un mayor confort durante su vida útil.
En Saneamientos Escalona contamos con experiencia en instalaciones, mantenimiento y reparación de sistemas de climatización. Si tu aire acondicionado ha perdido rendimiento o no funciona como debería, podemos revisar la instalación y determinar cuál es el origen del problema.
Porque si tu aire acondicionado lleva todo el verano trabajando a pleno rendimiento, agosto no es precisamente el momento de pedirle que haga horas extra sin quejarse.